además del sumario efectuado desde el ámbito ministerial a los docentes considerados responsables. El propósito de esta intervención en carácter de “castigo” tiene que ver con la responsabilidad del impacto que produce la referencia a personajes “oscuros” de nuestro pasado reciente y del oficial sobre los alumnos.
Hago referencia a este hecho que alcanzó dimensiones inesperadas, para los actores involucrados y para el público presente -generalmente en estos actos un pasivo asistente-, donde se aludió a la figura de Galtieri entre otros, a entender de los docentes, partícipes activos de la historia argentina. Su apología cobró mayores ribetes cuando la docente involucrada como responsable del acto hizo declaraciones en medios radiales, del ámbito provincial.
Tomar como ejemplo este suceso transformado en mediático, demuestra un presente con “atraso” de algunas prácticas docentes y mediático, en cuanto al auge que tuvo luego de ser incorporado al mundo de Internet. A partir de ese instante y posibilidad, generó un debate fomentado por periodistas involucrados en el tema de los DD.HH. –constituido en trauma de nuestro pasado reciente-, y que en los ámbitos áulicos no ha sido programado de forma crítica y conjunta. Somos pocos los que en las aulas hacemos referencia –en lo particular, usando los videos sobre esa época- para introducir a los alumnos -en este caso de nivel medio- en esta época que significó un quiebre en nuestra historia reciente.
Estoy exponiendo de alguna manera como es distinta la realidad en la que conviven el periodismo con la educación, haciéndose evidente la no advertencia de edificar una educación coherente a las demandas de los alumnos involucrados con el mundo virtual.
Coincido en algunos colegas en cuanto a la necesidad de una formación docente para responder de manera adecuada a aquellas demandas, y poder generar un marco ideológico propicio con el óptimo conocimiento de las posibilidades mediáticas.
Merece hacer reconocimiento a que el suceso de referencia originó un debate en cuanto a la ética del periodismo: muchos ciudadanos estaban en contra de la difusión de ese acto, considerando que había una “mala intención” en perjudicar a los docentes. El oficio periodístico expone a quienes lo practican a situaciones de ese tenor, y deben estar ajenos a los arbitrios por respaldo a una democratización de la información, más aún en escenarios donde los contactos personales son cercanos y los exponen a una crítica general.
Hoy se ha generado, dentro del escenario geográfico y político argentino, otra polémica con respecto al uso del papel prensa y se intenta polemizar al respecto, generando debates “dirigidos” y no advertidos por el público, por quienes son los grandes beneficiarios con características monopólicas. El estado kirchnerista intenta recuperar el prestigio oficial, perdido en la infame década “noventista” donde las privatizaciones permitieron acceder al privilegio de grupos empresarios, algunos extranjeros, de recursos materiales a la vez que ideológicos y estratégicos.
Al amparo de un discurso nacionalista, la presidente y su grupo asesor están disimulando la necesidad de recuperar un respaldo político, perdido en contiendas locales, para seguir ocupando un poder con dimensiones desconocidas para los ciudadanos ignotos.
Esta adjetivación está expuesta en un conocimiento –texto de Becerra y Mastrini- de las facturaciones realizadas en concepto de comunicaciones tradicionales –radio y TV- y de las modernas y virtuales –cable, telefonía celular e informática-, en años donde el modelo económico neoliberal, había generado descalabros políticos en la actualidad argentina. Quienes tienen al acceso de esta información, a través de una tarea con ética y profesionalidad periodística investigativa, conocen temáticas ocultas y que no deben hacerse saber, para no generar un mayor caos social. Algo que resulta paradójico, por que desde otros ámbitos privados de la comunicación masiva, se ha instalado información generadora de incertidumbres, y cuyos objetivos –ya lo he señalado en otros párrafos- son el de un mayor consumo tecnológico. Queda expuesto el enfrentamiento instalado en los medios masivos de comunicación, focalizando el debate en reconocidos periodistas: Víctor Hugo Morales aparece como ejemplo, por el manejo de esos recursos,
Saben los responsables del uso de otros elementos, que pueden generar adhesiones “sensibles” motivadores de apoyo popular, para volcar a su favor tendencias de votos frente a la de consumidores cautivos.
Mientras tanto la escuela parece estar ajena a estos conciliábulos, cuando no se advierte que es un mecanismo de instalación de nuevos actores pasivos integrantes y funcionales a un sistema posmoderno, descargado de ideologías revolucionarias o alternativas.
Por eso es menester que entendamos de la posibilidad de una nueva escuela, con un fuerte perfil atento a la formación de ciudadanos críticos, responsables a la vez que solidarios –suena utópico y transgeneracional-. En su aspecto positivo debemos coincidir que de nosotros depende, porque el aula sigue siendo el ámbito donde nuestra autonomía sigue siendo posible y vigente. Propongo la elaboración de programas particulares donde atendamos la formación humanística del alumno, como ser crítico y no pasible de respuestas esperadas. Todo este ámbito ayudado por esos recursos mediáticos que facilitan la comunicación entre el nosotros identificado como personas reales, y el ellos alumnos actores activos en el manejo de la información adecuada, a la vez que debidamente preparada por nosotros responsables.
No olvidar que la articulación de esos proyectos constituye un obstáculo por la fragmentación de la educación, configurada en los docentes que transitan distintos establecimientos educativos, a veces sin conocer a sus pares de áreas similares. Surge aquí la necesidad de una inmediata demanda al estado educativo, hoy involucrado en rasgos administrativos dado que el marco ideológico no está en su competencia, quien debe elaborar un programa con proyecciones nacionales. También exigir la recuperación de nuestro desprestigiado rol docente, en esto el mundo periodístico ha contribuido en demasía –al menos aquellos de carácter informativo y mundano-, para que la sociedad de padres y alumnos, hagan una mirada de una frontera pletórica de posibilidades en la transformación de un mundo globalizado, posmoderno a la vez que deshumanizado.-
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